Evaluación técnica inicial de cada envase. El punto de partida que define la calidad del resultado final.
La inspección y clasificación es el primer paso del proceso de reacondicionamiento. Cada envase es evaluado individualmente para determinar su estado, viabilidad de reacondicionamiento y el proceso más adecuado según su historial de uso y condiciones físicas.
Solo los envases que superan los criterios de aceptación definidos internamente continúan al siguiente paso del proceso. Esta etapa es crítica para garantizar la calidad y seguridad del producto final entregado al cliente.
El envase ingresa al área de recepción donde se registra en el sistema con sus datos básicos: tipo, capacidad, material y cliente de origen.
Se realiza una inspección visual del cuerpo, fondo, tapa y accesorios del envase para detectar abolladuras, corrosión, deformaciones o daños que afecten su funcionalidad.
Con base en los criterios internos, el envase se clasifica como apto para reacondicionamiento estándar, requiere ruta especial de tratamiento, o no es viable y se gestiona como residuo.
El resultado queda documentado en el sistema, generando un registro que acompaña el envase durante todo el proceso hasta su entrega al cliente.